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Cordón Industrial de Cerrillos: Lecciones que dejó

Visto desde un punto de vista histórico, el Cordón Industrial Cerrillos – Maipú fue una iniciativa pionera, de vanguardia en que los trabajadores construyeron como una forma de lucha en contra del boicot en que la derecha tenía al gobierno del Presidente Salvador Allende.

Los cordones fueron más allá de lo que la misma UP había decidido. A saber: se habían impulsado Comités de la Unidad Popular y participación de trabajadores en las empresas del área social. Sin embargo todas esas soluciones eran bastante burocráticas y, por lo tanto lentas.

A nuestro juicio los Cordones fueron una forma que tuvieron “los de abajo” de dejar de esperar soluciones por parte de las elite. Fueron ejemplo de autogestión económica y de lucha contra la derecha económica sino que también una instancia coordinadora de los trabajadores, que los ayudó a sortear las crisis de abastecimiento del país.

En palabras de Franck Gaudichaud, los Cordones Industriales permitieron que:

“el movimiento obrero recupera una autonomía de clase que había perdido parcialmente y, sobre todo, excede ampliamente las voluntades políticas de los partidos… En otros términos, si este movimiento se moviliza en nombre de la defensa del gobierno, lo hace sobre bases propias que acaban con las formas tradicionales de estructuración del movimiento obrero.  Tradicionalmente, la Central única había dividido y agrupado a los sindicatos por ramas de producción, quedando desvinculadas de aquellos trabajadores de otros rubros, pero que pertene- cían al mismo sector industrial. Federaciones y Confederaciones por rama de producción, aunque permitían una organización más fuerte en pro de sus reivindicaciones como sector, dejaban, de alguna manera, “aislados” a los sindicatos de su zona de emplazamiento”.

 

 

Citando a Sandra Castillo Soto, de la U. de Chile:

Aunque la organización territorial fue un factor común en todos los Cordones Industriales, su proceso de conformación, así como las empresas que los constituían, tuvieron sus propias particularidades de acuerdo al sector, lo que también contribuyó a diferenciar el tipo de relaciones de sociabilidad que se establecían, primero entre las propias industrias que lo conformaban y, segundo, con la comunidad circundante. La propia denominación de Cordón Industrial era atribuida a áreas que diferían en extensión geográfica, número y tipo de empresas existente.

El Cordón Cerrillos-Maipú, formado en junio de 1972, agrupaba el sector industrial que constituía una de las zonas más dinámicas en cuanto a producción fabril. Entre los establecimientos industriales más importantes que agrupaba el Cordón estaban: Perlak, Fantuzzi, Aluminios El Mono, Polycrón, Calvo, Lan,

El avance político alcanzado en Octubre en Maipú parece haber sido logrado en primer lugar en las mismas industrias. Preparada por toda la agitación política anterior, la clase trabajadora del Cordón Cerrillos-Maipú reacciona prontamente al paro patronal. Es así que se constituyen comités de vigilancia y producción. Allí donde los ejecutivos o patrones adhieren al paro, los obreros ocupan las plantas y mantienen la producción bajo su dirección41.

De esta manera, el modelo de organización y coordinación territorial imple- mentado por las empresas del Cordón Industrial Cerrillos fue seguido por otras zonas industriales de Santiago durante la coyuntura de octubre. Así nacieron Cordones en las áreas de Vicuña Mackenna, Panamericana, Macul, Santa Rosa, etc., además de otros en el resto del país, como en Concepción, Talcahuano y Osorno. Durante octubre de 1972 y septiembre de 1973, se crearon alrededor de ocho Cordones Industriales en diversas zonas de Santiago, los que integraron un número variable de empresas (la mayoría de ellas pertenecientes al Área de Propiedad Social) y con distintos niveles de participación y regularidad en su funcionamiento42. No obstante, diversos autores, que han estudiado el tema, señalan que habrían sido más bien establecimientos medianos y pequeños en su mayoría43, lo que también es a rmado por algunas personas que participaron en ellos44. Lo anterior, es bastante lógico, si recordamos que eran, precisamente, estos sectores de trabajadores a quienes se les presentaban mayores di cultades para la sindicalización y que, se habían visto favorecidos con la ampliación de este tipo actividad reivindicativa durante la Unidad Popular, constituyéndose después en las fracciones más radicalizadas del movimiento trabajador.

 

Hay que señalar que el carácter territorial de la organización de los Cordones Industriales también les permitió la utilización de su posición estratégica en arterias de circulación clave en la ciudad de Santiago. Esto era de vital importan- cia, ya que al interrumpir las vías de acceso a estos sectores con barricadas, les otorgaba un control sobre los accesos y la circulación a la zona, lo que repercutía y ejercía aún más presión a las autoridades para la solución de los problemas. Principalmente, se trataba de resolver en forma directa y rápida los con ictos, prescindiendo del aparato estatal lo más posible. Ello queda de mani esto en una de las movilizaciones del Cordón Cerrillos, en que los manifestantes:

Dijeron haber usado ese método [barricadas]… porque es el único método e caz para ser oídos en forma inmediata. Insistieron en que los hechos les habían dado la razón. Copihue fue requisada, después de una movilización del Cordón y Sylleros lo fue gracias a la reciente barricada… Parecen esperar que la clase trabajadora tome estas determinaciones para decidirse a solucionar los problemas

Por otro lado, las “tomas” u ocupaciones de industrias se produjeron en gran cantidad durante este período, y ellas aumentaban en coyunturas especiales, como lo fueron el “Paro Patronal” y “El Tanquetazo” en 1973. Es decir, fue por sobre todo un arma de defensa del proceso, por parte de los trabajadores, frente a los ataques de los sectores de derecha, pero también de presión para que el gobierno profundizara el proceso de transformaciones; o bien, en respuesta a situaciones en que los obreros consideraban amenazados sus intereses. No obstante lo anterior, fueron los propios dirigentes de estas organizaciones los que aclaraban que sus acciones no iban en contra de “su gobierno” sino que eran medidas que, necesariamente, debían adoptarse con el n de defender el proceso. Esto provocaba un cierto con icto “entre identidad de clase y militancia política”, ya que muchos de los trabajadores participantes eran militantes de partidos políticos que pertenecían a la UP.

Pese a la diversidad de características que adquirió cada uno de los Cordones Industriales de acuerdo al área geográ ca y las empresas que abarcaba, una particularidad común entre ellos, aparte de los métodos y prácticas ya descri- tos, fue el establecimiento de relaciones sociales distintas a aquellas que se venían dando entre los sujetos populares, que fue producto de la participación y creatividad de los trabajadores, cuyos frutos cristalizaron en nuevas “formas alternativas de sociabilidad y control democrático”47 en las bases. Es durante el período de la UP que el denominado factor de tipo “comunitario”, el que, si bien no es elemento distintivo del mundo laboral, comienza a manifestarse con mayor frecuencia entre los trabajadores, por lo que:

el con icto planteado en el momento de la Unidad Popular abarca no sólo la relación de producción de la empresa capitalista, sino que se extiende al carácter de la organización social y del poder político. No es pura casualidad que los “Cordones Industriales” tuvieran base territorial, y mucho menos que buscaran formas de relación con el movimiento poblacional del respectivo territorio. El planteamiento del “doble poder” suele ser propio de estos ‘cordones”.

Aunque la mayor actividad de estas organizaciones se desarrollaba en mo- mentos con ictivos para el gobierno, lo cierto es que su coordinación también permitió que en tiempos de “menos presión social”, desempeñaran otras acti- vidades que resultaban bastante bene ciosas, tanto para los trabajadores, como para aquellas personas que vivían en los sectores cercanos a las industrias que conformaban los Cordones Industriales. Así, las iniciativas que emprendie- ron estas nuevas organizaciones abarcaron variados ámbitos de la vida de los sectores populares, las que fueron manifestaciones incipientes de la gestación, en la base, de un nuevo tipo de relaciones sociales.

Ahora bien, todas estas actividades se enmarcaban dentro de movilizaciones globales, como lo fueron las acciones de solidaridad con las luchas reivindicati- vas políticas, sociales y económicas de los trabajadores, pero también aquellas que eran propias de pobladores y campesinos, dentro del sector geográ co que abarcaban los distintos Cordones Industriales. Este último criterio también in uía en el tipo de alianzas y coordinación, más bien de tipo coyuntural, que se establecía con otros segmentos del movimiento popular.

En el caso del Cordón Cerrillos, por ejemplo, desde su origen tuvo una fuerte vinculación con algunas organizaciones de pobladores de la comuna, la que fue debilitándose en la medida en que el eje de la lucha del Cordón se desplazó hacia las industrias, aunque ocasionalmente los vecinos del sector apoyaban a los obreros en las movilizaciones propiciadas por la organización. Ahora bien, en cuanto a los campesinos, quienes constituían un número considerable en la comuna de Maipú, los lazos se fueron estableciendo, en primer lugar, con el n de asegurar el abastecimiento del sector, pero se convirtieron en recíprocos en los momentos en que los trabajadores de las industrias del Cordón comenzaron a participar en las tomas de fundos con el n de acelerar su expropiación. Ello tenía un propósito, además, a largo plazo y así quedó establecido en una reunión entre campesinos y obreros de la zona, donde:

se acordó por parte de los participantes, redactar un documento conjunto que expresara la necesidad de profundizar la alianza obrero-campesina en la pers- pectiva del Poder Popular… Ortega planteó en seguida que en esta perspectiva se explica la necesidad de no devolver ninguna industria, ampliar el área so- cial, crear nuevos canales de distribución popular y profundizar la reforma agraria y el control del campesinado en las decisiones del agro.

De esta manera, las nuevas formas de sociabilidad popular involucraron un fuerte sentido de pertenencia a un grupo y se manifestaron mucho más intensamente durante los momentos difíciles que tuvieron que enfrentar los trabajadores. Será la crisis del mes octubre de 1972 la que provocará que el movimiento popular despliegue toda su iniciativa y creatividad. Las diversas acciones para neutralizar los efectos de la paralización se sucederían en diferentes zonas industriales y poblaciones de Santiago.

Pero las acciones emprendidas por las nuevas organizaciones, no solo pro- vocaron repercusiones en el plano interno de las empresas, sino también oca- sionaron la entrada de los trabajadores al escenario político, no a través de las vías formales y tradicionales como lo eran, por ejemplo, la CUT y los partidos políticos, sino que ejerciendo mediante los Cordones su autonomía de clase y su propia lectura del proceso, que en variadas ocasiones no coincidió con la estrategia gubernamental. Es así como estos gérmenes de “poder popular” adquirieron una sonomía propia, con estructuras que diferían de la práctica tradicional de organización de los trabajadores, principalmente impulsados por dirigentes jóvenes que:

Con todo, la infuencia comunista y socialista en los sindicatos integrados a los Cordones era muy importante. Cabe precisar que la mayoría de los sindicatos de base, en las industrias agrupadas en los Cordones, continuaban a liados a sus respectivas Federaciones o Confederaciones por ramas de producción. Por lo tanto, esos sindicatos mantenían una suerte de doble a liación a dos tipos de estructuras muy distintas (la tradicional y la de los Cordones)

No puede negarse que los Cordones Industriales contribuyeron, por lo me- nos en el nivel local, a la unidad de acción, así como también a la democracia sindical, a través de una forma distinta de estructura, representatividad y par- ticipación política de los trabajadores.

La Presente Crónica y su investigación han sido financiadas a través del Fondo de Fomento de Medios de Comunicación Social del Gobierno de Chile y del Consejo Regional Metropolitano.

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