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Cordón Industrial Cerrillos: Auge y Caída

Mi padre nació el año 1934 en la comuna de Maipú. Trabajó en Cobre Cerrillos y también en CTI. Desde ambas empresas fue testigo privilegiado de la conformación del cordón industrial de Maipú y Cerrillos. En ese entonces, las comunas estaban lejos de ser lo que hoy son. “Eran principalmente grandes extensiones de tierra, con fundos y una población donde todos nos conocíamos”, rememora Manuel Alzamora González

Varias de las empresas de lo que sería el Cordón eran una buena alternativa laboral para los vecinos del sector. “Que te contrataran en Cobre Cerrillos o Good Year, significaba para muchos de nosotros salir del mundo rural en el que nacimos, y poder ir a empresas como en el caso de Good Year, que traían tecnología de punta. Con decirte que adentro de la empresa habían gringos que vinieron a enseñar la pega”, cuenta Alzamora.

Pero varias de las empresas fueron más allá. Con el fin de tener mano de obra cerca, no sólo daban desayuno, almuerzo, once y cena, “también ofrecían médico para uno y la familia. Dentista. Es más, algunas incluso construyeron casas que vendieron a sus trabajadores. Yo compré en Los Almendros, que fueron casas hechas por CTI. Eran otros tiempos”, dice.

Sobre la época en que se conformaron los cordones industriales, Alzamora recuerda que, “había dirigentes que hablaban muy bien. Tenían buena oratoria. Era un tiempo de socialismo, de Allende en el poder, y de trabajadores que tenían mucha conciencia de clase. Sin embargo, todo se derrumbó ese 11 de septiembre de 1973. El mundo del cordón cerrillos se vino abajo. Llegaron milicos a intervenir las empresas. Los dirigentes fueron detenidos, otros se tuvieron que esconder y más de alguno debe haber sido tomado preso”, expresa Alzamora.

Después del golpe militar “a mí me despidieron y luego me recontrataron en CTI por un tercio del sueldo que tenía. Además, desaparecieron los sindicatos y perdimos montón de derechos. Por ello siempre he sido nostálgico del tipo de industria que teníamos. Pues se preocupaban del ser humano, de la persona; entendían que el trabajador era importante y hacían esfuerzos por mantenernos contentos”.

Sobre los cordones industriales hoy cuenta que “en la época hubo hasta polígono de tiro dentro de algunas empresas, para defender la revolución a balazos. Yo nunca fui, porque siempre tuve claro que si la cosa se ponía fea, nos iban a acribillar. Algunos dirigentes, escuché de oídas, se llevaron para el golpe las armas, y hasta plata de los sindicatos. Pero más allá de eso, creo que los cordones fueron un lindo proceso, donde los trabajadores nos empoderamos… pagamos caro eso sí. Fueron 17 años de oscuridad”, dice Alzamora.

La Presente Crónica y su investigación han sido financiadas a través del Fondo de Fomento de Medios de Comunicación Social del Gobierno de Chile y del Consejo Regional Metropolitano.

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